Premio Príncipe de Asturias de las Artes 2008
Sistema de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela
Opinión
EMILIO ARAGÓN
Músico y compositor
Música para mejorar a los hombres
Emilio Aragón, hombre polifacético en la escena española e internacional, pero músico sobre todas las cosas, aboga por la labor de las Jóvenes orquestas de Venezuela para mejorar la sociedad. Para él, el premio significa mucho más que un galardón a las bellas artes.
Los últimos acontecimientos en el panorama internacional provocan en todos nosotros sentimientos encontrados; la impotencia de ver cómo una vez más el sistema, tal y como está concebido, castiga sin descanso a los que menos tienen; y la esperanza de que transitar por un momento tan convulso puede hacernos reaccionar y comprender que la vida ha de ser una oportunidad para todos.
El trabajo que el maestro Abreu lleva a cabo desde hace más de tres décadas con las Orquestas Infantiles y Juveniles de Venezuela permite que nos reconciliemos con la vida, con nuestra mezquindad, y que podamos recuperar la esperanza.
Creo que el maestro Abreu es un músico apasionado que fue capaz de sentir el potencial y la capacidad reparadora de la música. Y lo experimentó mucho antes de que otros pudiéramos ni imaginarlo. Y puso al servicio de esa intuición su talento, su esperanza, su vida.
Me gusta pensar que existen muchos y muy diferentes caminos para llegar a alcanzar el desarrollo como persona, como individuo. Pero no siempre lo que pensamos es lo que puede darse.
Creo que Abreu imaginó que la música era un camino accesible para conformar la dignidad de aquellos que apenas tienen oportunidad de elegir. Que a través de belleza de la música todo hombre sería capaz de rescatar lo mejor de sí mismo, y además sentiría la necesidad de compartirlo.
Creo que Abreu imaginó, y se atrevió a retar al pensamiento instalado en el inmovilismo, en la desesperanza. Se atrevió y lo consiguió. ¡Enhorabuena, maestro! Gracias a ti y a todos los que formáis parte del proyecto de las Orquestas Infantiles y Juveniles de Venezuela, por recordarnos con vuestra entrega e ilusión que es necesario atreverse a soñar. Y que si, además, somos capaces de poner música a lo que soñamos quizás estemos más cerca de hacerlo realidad. Un abrazo.
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