Durante su discurso en la ceremonia de entrega de los Premios Príncipe de Asturias 2008, Don Felipe ha emplazado a toda la sociedad a trabajar de forma conjunta para estabilizar y sanear cuanto antes el sistema financiero internacional.
Asimismo, ha apuntado que la gestión de la globalización requiere "un gran esfuerzo de cooperación y concertación mundial", así como de un impulso "equilibrado y respetuoso con las responsabilidades de los Estados, al tiempo que audaz" para hacer frente a los retos que plantea.
PALABRAS DE S.A.R.EL PRÍNCIPE DE ASTURIAS:
Con la honda emoción que sentimos al celebrar cada año esta entrega
de nuestros Premios y con la satisfacción y la alegría de tener entre nosotros a
personas e instituciones merecedoras del más universal reconocimiento, nos
reunimos nuevamente en Oviedo, capital de esta querida tierra de Asturias.
Una tierra y una ciudad que nos acogen siempre cálida y generosamente, y que vuelven
a ser el faro desde donde se iluminan, en un día como este, los más generosos
sueños, los más sentidos deseos de concordia y de progreso para los hombres y
mujeres de la Tierra.
A nuestros galardonados, que con su obra y su ejemplo hacen más
esperanzada y más rica la existencia humana, les damos nuestra más cordial
enhorabuena. A las personalidades, representaciones institucionales, y a todos los
que han querido acompañarnos para engrandecer esta gran celebración cultural,
nuestra gratitud más profunda.
Además, a quienes han venido de fuera de España les damos la
bienvenida a este hermoso Principado de Asturias, cuna de gestas históricas, de
creaciones culturales únicas y privilegiado espacio natural que los asturianos han
sabido conservar y acrecentar.
Damos las gracias, también de modo especial, a quienes nos ayudan a
hacer posibles nuestras aspiraciones. A los gobiernos de España, de Asturias, al
Ayuntamiento de esta ciudad, a los patronos y protectores de la Fundación, a los
componentes de los distintos Jurados, a los medios de comunicación, a los
asturianos, que con tanto cariño acogen nuestras iniciativas, y a muchas personas
anónimas que nos alientan en nuestro trabajo, y se sienten solidarias con nuestros
altos fines.
La cooperación de todos ellos ha logrado la brillante trayectoria que
desde hace casi treinta años han dibujado nuestra Fundación y sus Premios. Ese
éxito no es para nosotros una meta, por muy alta que sea, sino un estímulo para
llegar más allá pues, como decía don Quijote, preferimos caminar aun antes de que
amanezca. Y hemos querido hacer nuestro camino -ya largo- con humildad,
procurando también que en todo momento nos guiase la prudencia, que, como dice
una cita milenaria, es luz cuya claridad no anochece.
En ese camino la Fundación ha vivido un relevo en su Presidencia.
Agradecemos a Matías Rodríguez Inciarte, su ilusión por conducirnos hacia el futuro
con la confianza que le da admirar nuestra trayectoria. Precisamente en ella,
queremos hoy rendir un profundo homenaje de gratitud a nuestro querido José
Ramón Álvarez Rendueles, que en la estela de sus predecesores Plácido Arango y
Pedro Masaveu, nos ha presidido durante los últimos doce años con gran entrega,
generosidad y lealtad.
Me gustaría ahora dedicar unas palabras a nuestros galardonados, que
son los verdaderos protagonistas de este acto solemne que organiza y convoca
cada año nuestra Fundación, a la que vemos como una fábrica de sueños que se
van realizando al servicio de España, pues la grandeza de una Nación se mide
también por lo que entrega generosamente al mundo para hacerlo mejor, para luchar
contra todas las formas negadoras de la esperanza en el ser humano y en su futuro.
-1- La música ha sido concebida siempre como una de las artes
superiores, poseedora de un gran poder transformador, no sólo por ser la expresión
de lo bello, sino también porque es, sin duda, el arte que se halla más cerca de la
armonía, el más sublime medio para transmitir sentimientos y comunicar emociones.
Porque es muy cierto, como se ha dicho de mil maneras, que la misión del arte
trasciende el horizonte de lo estético para proyectarse con fuerza a otros campos
como la formación humanística, la promoción social y el compromiso ético. El bien y
la belleza, como nos dejó escrito Octavio Paz, son inseparables. Ejemplo de todo
ello es el Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela,
que ha recibido el Premio de las Artes.
Millones de personas en el mundo sentimos a diario el efecto benéfico
de la música, su facultad para unir, para liberar los corazones, para emocionar.
Estas capacidades se hacen realidad en estas jóvenes orquestas. Pero además, y
como ha dicho su creador, el compositor José Antonio Abreu, sus beneficios, que
se extienden a toda la sociedad, son particularmente muy visibles en la juventud
venezolana, al hacer crecer en ella, con fuerza incontenible, los sentimientos de
solidaridad y autoestima.
Así, el Sistema, que ha dado formación musical a centenares de miles
de niños, muchos de ellos víctimas de la pobreza, el desarraigo y la marginación
social, ha hecho realidad los retos más difíciles que en su día se planteó el maestro
Abreu. Por recordar ahora un solo ejemplo, subrayamos el de Gustavo Dudamel,
uno de sus alumnos más señalados y aventajados que, hoy con sólo 27 años, ha
sido ya director de importantes orquestas del mundo. Todo un símbolo de lo que la
música y el trabajo hecho con fe, sacrificio y entrega pueden llegar a alcanzar.
-2- El Premio de Cooperación Internacional se ha concedido a cuatro
organizaciones que lideran la lucha contra la enfermedad de la malaria en África. Se
trata del Centro de Investigaçao em Saúde de Manhiça, en Mozambique, creado y
dirigido por los doctores españoles Pedro Alonso y su esposa, Clara Menéndez; el
Ifakara Health Institute, de Tanzania; The Malaria Research and Training Center,
de Mali, y el Kintampo Health Research Centre, de Ghana.
Los datos de esta enfermedad son tan rotundos como sobrecogedores:
la malaria amenaza al cuarenta por ciento de la población mundial y es endémica en
más de cien países; anualmente fallecen por su causa más de un millón de
personas; los niños son sus principales víctimas y está considerada una de las
principales causas del subdesarrollo de África.
De ahí la trascendencia de la labor
que desempeñan estas cuatro organizaciones en las zonas de este continente que
constituyen lo que se ha llamado “la nación de los pobres”; una nación sin fronteras
geográficas, donde se asientan el hambre, conflictos de todo tipo, la enfermedad,
donde, al vivir en tan trágicas condiciones, falta la libertad fundamental: la libertad de
cada persona para elegir su propio destino.
En todos los continentes, en todos los países del mundo, hay rincones
de pobreza. Pero África sufre, de entre todas las pobrezas, la más atroz y la más
absurda. Los hambrientos de África desfallecen en un continente que también
alimenta cultivos exuberantes y que alberga gran parte de las riquezas minerales y
energéticas del planeta. Las cuatro beneméritas organizaciones que hoy
distinguimos con especial admiración trabajan heroica y humildemente unidas,
“como una pequeña familia” según ha declarado el doctor Pedro Alonso.
Pero nosotros sabemos que son mucho más, que les mueve una hermosa ambición: la de
erradicar el dolor, el sufrimiento; la de vencer a una enfermedad que se ensaña con
los más indefensos, para ganarle definitivamente el pulso al binomio endiablado de
pobreza y enfermedad que lastra el progreso – y hasta la esperanza – en tantos
lugares de gran necesidad en el mundo.
-3- El Premio de Investigación Científica y Técnica lo han recibido,
por sus extraordinarios méritos, cinco científicos expertos en Ciencia de Materiales y
Nanotecnología, una disciplina que trabaja con la materia a escala atómica para
estudiar, diseñar y fabricar aparatos, materiales y sistemas novedosos con
propiedades únicas y controladas, que son, además, fundamentales –curiosamentepara
el desarrollo sostenible del planeta y para la lucha contra la pobreza y la
enfermedad. Sus trabajos contribuyen de forma decisiva a la salud humana, al
ahorro energético y a la utilización de nuevas fuentes de energía limpias, al tiempo
que permiten afrontar fascinantes desafíos y romper fronteras tecnológicas.
Uno de los problemas más graves a los que se enfrenta la Humanidad
es el de la preservación del medio ambiente y la lucha contra el cambio climático.
Para ello reducir a niveles sostenibles nuestra dependencia de los combustibles
fósiles, especialmente del petróleo, y frenar el amenazador calentamiento global es
uno de los mayores retos científicos y tecnológicos actuales.
Los nanotubos de carbono del físico Sumio Iijima son excelentes
candidatos al almacenamiento seguro del hidrógeno, uno de los combustibles
ecológicos del futuro. Ultraligeros y ultrarresistentes, encuentran también aplicación
en campos como la electrónica y la computación.
Las bombillas ecológicas del inginiero Shuji Nakamura, conocidas como
LED, evitan la combustión de millones de toneladas de carbón y se perfilan como la
luminaria del futuro. Actualmente suponen una solución muy socorrida en zonas
subdesarrolladas, con pocos recursos energéticos. Estas zonas también se pueden
beneficiar de los LED ultravioleta para la potabilización de forma eficiente y
económica del agua, uno de los recursos naturales más escasos en algunas zonas
del planeta e imprescindible para la vida.
El ingeniero Robert Langer ha querido que los materiales tengan fines
médicos. Él es pionero en la denominada liberación inteligente y controlada de
fármacos. Sus materiales actúan de mensajeros que viajan por el cuerpo humano
transportando medicinas que han salvado millones de vidas humanas, haciendo
frente a terribles enfermedades como el cáncer. Padre de la ingeniería de tejidos, ha
utilizado también sus revolucionarios biomateriales para el crecimiento controlado de
órganos artificiales.
Al químico George Whitesides le debemos ingeniosas y eficientes
técnicas de fabricación en ese mundo de lo infinitamente pequeño. Emulando a la
Naturaleza, ha encontrado las condiciones adecuadas para que átomos y moléculas
se autoensamblen y los materiales se fabriquen a sí mismos.
Por otra parte, su litografía blanda se comporta como una poderosa nanoimprenta, capaz también de
dirigir esa sutil danza de átomos y moléculas. Mediante estas técnicas es posible,
por primera vez, construir cantidades significativas de materiales con propiedades
nuevas y sorprendentes para fines muy específicos.
La energía solar, limpia, gratuita e inagotable, necesita para su
utilización de óptimos sistemas de captura. Para ello el químico Tobin Marks ha
trabajado desarrollando una nueva generación de celdas solares orgánicas, de gran
eficiencia y bajo coste económico. A él le debemos también una amplia variedad de
plásticos y materiales reciclables e inocuos para el medio ambiente, moduladores
para la transmisión eficiente de datos y un prototipo del futuro papel electrónico.
Los logros de estos cinco científicos demuestran, una vez más, la
trascendencia de la dimensión social de sus trabajos, especialmente cuando
favorecen el progreso incluso de las zonas más deprimidas del mundo. Son, en
definitiva, un claro ejemplo de ese apasionante y trascendental papel de la ciencia:
entender cada vez más cómo funciona el mundo material, y mejorar nuestras vidas,
haciéndolas más agradables o liberándolas de sufrimientos.
-4- Sin ninguna duda, otro importante paso en el progreso tecnológico
lo ha dado el buscador de Internet “Google”, nuestro Premio de Comunicación y
Humanidades de este año. Nacido de la inteligencia, los sueños y los deseos de
dos jóvenes, Sergey Brin y Larry Page, que se habían conocido en la Universidad de
Standford, se ha convertido en un instrumento fundamental para el desarrollo de la
cultura humana.
Desde la más remota antigüedad, los seres humanos hemos buscado la
forma más eficaz y rápida de comunicarnos. Los más hermosos monumentos, las
bibliotecas legendarias, las diversas técnicas de escritura y de edición, los medios
de transporte, todas son formas de convertir en realidad el ansia de transmitir y
recibir información y conocimientos, el anhelo de explicar y entender el mundo.
Google es una forma nueva, eficaz y extraordinariamente rápida de lograr ese
sueño, poniendo en segundos, al alcance de millones de personas, un inmenso
caudal de información. La creación de Google Earth y el buscador de libros están
poniendo progresivamente también a nuestro alcance los más remotos rincones de
la Tierra y la producción intelectual de siglos de civilización.
Es también por ello, y sobre todo, un instrumento útil en la lucha contra
el subdesarrollo, y así lo ha reconocido la UNESCO, que ha emprendido de forma
conjunta con Google el llamado Proyecto de Alfabetización. Sus responsables han
afirmado, con razón, que sienten un profundo orgullo al comprobar cómo Google,
que nació del deseo de ayudar a las personas a encontrar información, se utiliza
además para compartir ideas, para facilitar la búsqueda de soluciones a la incultura,
la ignorancia y la falta de información.
-5- Se ha concedido el Premio de Ciencias Sociales al escritor búlgaro
de nacimiento y francés de adopción Tzvetan Todorov, excelente lingüista,
semiólogo, historiador de las ideas y teórico de la literatura: un verdadero humanista
contemporáneo.
Formado en la mejor escuela francesa, aprendió a ver en los textos el
sutil tejido que los cohesionaba, que les daba sentido, hecho de una larga tradición
literaria, mezcla de origen culto y popular. Su infinita curiosidad le llevó también a
indagar en el terreno histórico, reencontrándose allí con otro de sus campos de
investigación: los signos, la comunicación, los mecanismos del lenguaje.
Una excelente prueba de ello son sus estudios sobre el descubrimiento de América, al
que define como el encuentro más asombroso de la historia de la Humanidad, el
momento en el que los hombres descubren la totalidad de la que forman parte.
Son muy sobresalientes y sugestivos también sus estudios sobre esa
gran cumbre del pensamiento de Occidente, sobre la Ilustración, para ensalzar su
espíritu y sus luces, situarla en nuestro tiempo y reivindicarla como seña de nuestra
identidad europea. Una identidad que él la afirma también como basada en la
renuncia a la violencia, en el perdón, en la reconciliación y en la vida en común.
Su condición de “hombre desplazado”, víctima en su país de la larga noche del
totalitarismo, le permite tener una perspectiva alejada de todo sectarismo e
imposición ideológica y estar convencido de los beneficios de la proximidad de los
otros, de los que no piensan de la misma forma.
Todorov afirma que la inmigración es siempre una fuente de riqueza, de
dinamismo y de energía. En España conocemos bien el fenómeno migratorio y,
dentro de ella, en esta tierra, que ha sido espacio de emigración durante siglos.
Pero al referirnos a esa afirmación, queremos expresar el profundo dolor que sentimos
cada día al ser testigos de la tragedia de tantas mujeres y tantos hombres que
intentan cruzar las fronteras huyendo de la pobreza y de la falta de oportunidades,
con la esperanza de encontrar una vida mejor, a la que todo ser humano tiene
derecho.
Un drama que nos conmueve y que provoca en nosotros, angustia y
tristeza, sobre todo cuando vemos que en muchas ocasiones viajan niños que a
veces llegan moribundos y en cuyo corazón, como escribió Camus, es posible que
pueda caber todo el dolor del mundo.
-6- La canadiense Margaret Atwood, considerada una de las escritoras
más importantes de nuestro tiempo, ha recibido el Premio de las Letras. Poeta,
narradora, ensayista y original conferenciante, con su dominio del arte de escribir,
asentado en un profundo conocimiento de los clásicos, ha creado bellísimas obras
que a la vez están hondamente comprometidas con la realidad social y con la
defensa del humanismo. En sus versos se mezcla la emoción lírica con un profundo
compromiso ético, inseparable siempre de la gran literatura. En sus escritos en
prosa se advierte su condición de finísima observadora de las relaciones humanas y,
al mismo tiempo, de luchadora contra la injusticia social.
Firme defensora de la libertad de expresión, es asimismo una fiel aliada
de la preservación de la naturaleza, a la que evoca en páginas llenas de intensidad y
de fuerza crítica. Particularmente importantes y originales son sus ideas sobre el
feminismo, sobre el que ha escrito desde posiciones siempre independientes y al
que ha dedicado ensayos muy lúcidos, alentando y celebrando las legítimas y
prometedoras conquistas de la mujer, y advirtiéndonos a la vez de los peligros que
suscita la posibilidad de que esos logros caigan en la pobreza de lo tópico.
En su rica obra literaria, que siempre ha querido que sea transparente
como el cristal, divertida y cercana a la comprensión del lector, va de la alegoría a la
parodia, de la expresión llena de emoción poética al ataque certero con agudo
ingenio contra la intolerancia. Su conciencia libre le permite enfrentarse a la injusticia
en todos los ámbitos, y la combate con su palabra sutil, sugerente, alejada de
cualquier dogmatismo.
Por todo ello, gracias a su honradez intelectual, a su independencia de
juicio, se ha convertido en una referencia moral para muchas mujeres y hombres de
todo el mundo.
-7- El pasado 3 de septiembre recibimos con gran alegría la noticia de
que el Jurado le había concedido a Rafael Nadal el Premio de los Deportes. Sobre
este escenario, en años anteriores, hemos entregado el galardón a otros deportistas
con deslumbrantes carreras y acostumbrados a la gloria. Y les hemos elogiado por
su espíritu de sacrificio, por sus cualidades excepcionales, Pero, también, por sus
valores humanos. Hoy nos acordamos especialmente, con cariño y preocupación de
Severiano Ballesteros, que como él ha dicho está jugando el partido por la vida
misma.
Aquellas cualidades y valores los vemos en Rafa Nadal, que nos admira
con cada victoria, porque además, en todas hace gala de una humildad, de una
sencillez, que tan sólo los más grandes son capaces de sentir de esa manera. Pero
nos admira aún más que nunca se olvida de los que sufren, de los que luchan contra
el dolor.
Porque Nadal es, además de un tenista genial, un gran ser humano, un
joven agradecido. Nunca deja de resaltar con el más profundo cariño la influencia
fundamental en su vida de su familia, de sus abuelos, de sus padres, de sus tíos, de
su tío Toni, que es mucho más que su entrenador. Ellos han sabido guiarle por la
siempre difícil senda del éxito, animándole a ir de la mano de la autenticidad, de la
sencillez y de la grandeza de espíritu.
Ha afirmado Rafa que lo importante no es ser buen deportista, que lo
importante es ser buena persona. Y ha demostrado ser ambas cosas, pues desde la
cima y con sus laureles, es solidario y además, se siente siempre feliz con los éxitos
de sus compañeros de otras disciplinas, como recientemente expresó con júbilo en
los Juegos Olímpicos de Pekín y en campeonatos como la Copa de Europa de fútbol
o de baloncesto.
Su comportamiento y sus sentimientos son un gran estímulo para los
niños y los jóvenes, quienes, además de seguir con entusiasmo sus éxitos
deportivos, aprenden de él su actitud caballerosa y llena de generosidad. Quizá este
sea uno de sus mayores logros, pues, desde lo alto del pódium, resalta los aspectos
más emotivos y pedagógicos del deporte, como cuando, con legítimo orgullo, dice
que ser español es para él una motivación extra. “Ganar” -ha afirmado- “siempre es
mucho más bonito cuando juegas por tu país”.
Por su sereno patriotismo, por su fortaleza ante la dificultad, por sus
triunfos, por su humildad y por su ejemplo, Rafa Nadal se ha ganado para siempre la
admiración de todos dentro y fuera de España.
-8- Aún hoy sentimos con emoción el inmenso alivio y la alegría que nos
conmovió allá por el mes de julio cuando supimos del final del largo y tortuoso
cautiverio de Ingrid Betancourt. Al entregarle hoy este Premio de la Concordia,
reconocemos en ella a una persona que, como afirma el Acta de concesión del
jurado, “personifica a todos aquellos que en el mundo están privados de libertad por
la defensa de los derechos humanos y la lucha contra la violencia terrorista, la
corrupción y el narcotráfico”. Miles de personas que, en cualquier rincón del planeta,
viven de espaldas al bien inexcusable de ser libres y a las que recordamos
uniéndonos a las plegarias de Ingrid Betancourt, para que nunca las abandone la
esperanza.
Ingrid Betancourt, que se ha visto sometida a una durísima prueba,
enfrentada súbitamente a la indefensión, a la humillación, al dolor físico y psíquico,
lucha ahora para dejar atrás definitivamente aquellos años de sufrimiento y de
miedo, y nos dice que la respuesta a la venganza es la compasión; que se puede
responder con razones a la sinrazón, y que la esperanza y el amor a la vida logran
abatir las barreras más temibles de crueldad y de odio.
Unos hermosos versos de Salvador Espríu rezan así:
Los hombres no pueden
nunca ser
si no son libres.
Es cierto: los seres humanos no podemos vivir sin libertad. Sobrevivimos
sin ella, pero no vivimos con plenitud. Esta es la lección más profunda que podemos
extraer de la experiencia de Ingrid Betancourt. Y quienes tenemos la fortuna de
poder denunciar situaciones tan injustas y tan duras, debemos defender la dignidad,
la felicidad y el bienestar del ser humano en libertad. Por todo ello, reconocemos
esta tarde su heroica resistencia, su victoria, la ausencia de rencor en su corazón, la
grandeza de su ánimo.
Quisiéramos asimismo recordar con cariño a las catorce personas que
compartieron con ella su liberación, llevada a cabo de un modo impecable y valiente
por las Fuerzas Armadas colombianas a las que felicitamos y a las que animamos
en su trabajo sufrido y arriesgado. Animamos también a los gobiernos que, como el
de nuestra hermana Colombia, trabajan por la consolidación del sistema
democrático, las libertades cívicas, la convivencia pacífica y el final definitivo de
problemas tan injustos y graves para la seguridad y la salud; para la estabilidad
regional y las necesidades de desarrollo económico y social.
Señoras y Señores,
A lo largo de estos años, muchos de nuestros premiados nos han
alertado sobre los retos a los que la Humanidad se enfrenta en estos comienzos del
siglo XXI.
Y muchos nos han hablado con lucidez y preocupación sobre distintos
aspectos de un proceso en el que llevamos inmersos varias décadas: la
Globalización, que ha impulsado el acercamiento imparable de las Naciones hasta
formar una auténtica aldea global, en la que -más que nunca - compartimos el futuro
de nuestros destinos y las consecuencias de nuestras acciones.
En este marco, aprovechemos las oportunidades que nos ofrece la
universalización de los sistemas de comunicación y transmisión del conocimiento.
Trabajemos unidos para estabilizar y sanear, cuanto antes, el sistema financiero
internacional.
Busquemos entre todos encauzar correctamente la presión del
desarrollo humano sobre el medio ambiente de nuestro planeta. Hagamos frente
solidariamente a los desastres naturales y a las grandes emergencias. Y unamos
nuestros esfuerzos para luchar con eficacia y mediante los instrumentos del Estado
de Derecho contra el terrorismo, y contra todas las formas de crimen organizado.
Estas realidades globales del mundo interdependiente en el que vivimos
afectan a aspectos esenciales de nuestra existencia y condicionan nuestra libertad,
progreso o bienestar.
Y, por ahora, carecen de soluciones globales eficaces. Hemos
oído reivindicar, desde este mismo escenario, la necesidad de respuestas colectivas
a muchos de los retos mencionados; y sin embargo, pese a su importancia y aun
reconociendo el valor y el esfuerzo de muchas iniciativas de distinto signo y origen,
no se han abordado con la necesaria convicción, celeridad y contundencia.
La reciente crisis financiera ha puesto de relieve tanto la verdadera
amplitud y profundidad de ese proceso, como la necesidad urgente de superar los
grandes riesgos y desafíos que plantea esta comunidad global que estamos
construyendo. Revela lo imprescindible que resulta para las sociedades y los
Estados tomar conciencia de la necesidad de que las instituciones ordenen y regulen
la globalización; en definitiva, para ofrecer mayor confianza y esperanza a todos los
habitantes del planeta.
La gestión de este proceso requiere un gran esfuerzo de cooperación y
concertación mundial. Precisa de un impulso, equilibrado y respetuoso con las
responsabilidades de los Estados, al tiempo que audaz, para que podamos hacer
frente con determinación y visión de futuro a los retos que plantea. Para que así
también se puedan aprovechar mejor las ventajas que nos proporciona a todos este
nuevo escenario mundial.
Las tres últimas décadas son la muestra evidente de la voluntad de
España de construir su futuro sobre la solidez de los valores democráticos y de
situarse activamente en el escenario internacional. Sobre esas bases, estoy
convencido de que España está decidida a contribuir a ese gran esfuerzo multilateral
para encauzar el proceso de globalización.
Y por ello y al hablar de nuestro país me gustaría terminar mis palabras,
evocando otros acontecimientos importantes que también cambiaron para siempre el
rumbo de nuestra historia y que tuvieron gran influencia en muchos lugares del
mundo. Este año conmemoramos el bicentenario de la Guerra de la Independencia y
el 30 aniversario de nuestra actual Constitución; y además, estamos ya preparando
los bicentenarios de la Independencia de las Repúblicas hermanas de América y de
la Constitución de Cádiz, la primera Constitución liberal de lo que hoy llamamos
Iberoamérica.
Todos ellos, de forma pacífica o con muy duros sacrificios, fueron
caminos emprendidos en busca de la libertad y la justicia, pasos trascendentales en
la evolución hacia una sociedad avanzada y democrática, gobernada bajo el imperio
de la Ley. Son también, como todos los grandes acontecimientos históricos,
ejemplos para el futuro.
Los españoles, y sobre todo los más jóvenes, debemos
meditar sobre ellos y aprender de los errores, de los fracasos, de las glorias y de los
éxitos, para no repetir nunca más aquello que nunca debió suceder y para ensalzar
todo lo bueno, lo que nos ha transformado en una gran nación: en la España
democrática, diversa, plenamente integrada en Europa, dueña de su destino, y de la
que tan orgullosos nos sentimos.
España está en el ayer, en su gran historia, pero, sobre todo, está en el
mañana. Por ello, estas lecciones del pasado y las nieblas que suelen interponerse
ante la mirada al futuro, no pueden impedirnos ver con claridad que estamos ante un
mundo nuevo, muy distinto al del siglo XX, más ancho y más complejo, con nuevos y
poderosos interlocutores, que anuncia profundas modificaciones en el modo con el
que hasta ahora lo hemos concebido, vivido y administrado.
Como toda época de transición y de cambios tan rápidos y profundos, la
actual está repleta de riesgos y de incertidumbres, pero también de oportunidades y
de esperanzas. No es un viaje rutinario el que tenemos ante nosotros. Adentrarse en
ese nuevo tiempo exige -más que en cualquier otra ocasión- acierto en el rumbo y
firmeza en su conducción; y requiere de una decidida voluntad común basada en la
solidaridad entre todos los españoles que les ilusione, de confianza y seguridad.
Es un viaje para el que es imprescindible que todo ese esfuerzo se sustente en las
fuentes del humanismo y de la ética, que alimentan lo mejor de la vida humana.
La historia también nos enseña que una de las claves del progreso de la
humanidad es la capacidad de las personas y de las sociedades para adaptarse a
los avances tecnológicos.
Por eso, tenemos que ser conscientes de que la
educación de nuestros jóvenes y la formación de nuestros ciudadanos forman uno
de los ejes principales de nuestro futuro bienestar. Una educación actualizada
permanentemente, con una visión universal y basada en el esfuerzo, en el trabajo
bien hecho, y en la conexión eficaz con el mercado laboral.
Asimismo, la innovación, la investigación científica y las nuevas
tecnologías deben estar en la raíz misma de nuestro tejido productivo, asegurando la
competitividad de nuestras empresas en el mercado global donde desarrollan hoy su
actividad. Pues solo así, en esta Sociedad del Conocimiento en la que ya vivimos, se
creará y distribuirá riqueza y se generará empleo, una de las mayores
preocupaciones de los españoles.
Este es, por ello, más que nunca el momento de pisar el terreno firme de
los grandes principios y valores que son el alma y la razón de ser de nuestros
Premios. Aquellos que apoyan nuestra fe en el porvenir y refuerzan nuestra
determinación de construir un mundo que queremos más próspero pero, sobre todo,
más sostenible y más solidario, mucho más justo y siempre libre.
Cada año, nuestros premiados enriquecen nuestras ideas y nos
recuerdan la importancia del ejemplo con sus propias trayectorias. Sigamos
entonces reconociendo en ellos a quienes buscan la verdad y la belleza, a quienes
trabajan por la paz, el bienestar y la libertad de todos, a quienes, en fin, ayudan a
construir esa ciudad siempre inacabada de un mundo mejor.
Muchas gracias.
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