El rector de la Universidad Nacional Autónoma de México, José Narro, destacó ayer, sabiéndose ya ganador del Premio Príncipe, el «ejemplo contundente» y la «enorme congruencia» que han dejado en la institución los exiliados españoles que pasaron por ella. Destacó en concreto figuras como los pensadores Adolfo Sánchez Vázquez, Niceto Alcalá Zamora, Max Aub y Ramón Xirau, «exponentes de una gran cadena de intelectuales refugiados en México» para ahondar luego en el hecho de que el galardón abona el excelente momento de los lazos entre México y España, «una relación sistemática» que «ha tenido como todas altibajos y constituye un eslabón más en una gran cadena de amistad entre los dos países».
En una carta de agradecimiento remitida a la Fundación Príncipe, Narro recordó que «estamos a punto de iniciar los festejos del centenario de la UNAM, que es hija de la de Salamanca y, por lo tanto, este premio es muy importante para los dos países, porque supone un motivo más que nos hermana».
Sobre la aportación de los exiliados, el rector subrayó que trajeron a México conocimientos e información valiosa en campos tan diversos como la filosofía, las Ciencias sociales, la Medicina o el Derecho pero, sobre todo, una actitud ejemplar, y mostraron una «enorme congruencia entre el pensar, el decir y el hacer. «Ellos hicieron escuela y dejaron también un ejemplo contundente de valores y principios».