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La OMS pide un «entendimiento común» de los países para luchar contra amenazas universales |
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Afirma que el premio «honra la necesidad de una mayor justicia a la hora de compartir los beneficios de los avances médicos»
JOSÉ ÁNGEL GARCÍA
Honrar a la Organización Mundial de la Salud (OMS) con el Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional «es honrar la necesidad de una mayor justicia a la hora de compartir los beneficios de los avances médicos». Esa es una de las reflexiones que planteó la directora general de la institución, Margaret Chan, durante un discurso que abrió expresando su emoción por estar en la «hermosa y limpia ciudad de Oviedo».
Chan afirmó que el premio reconoce dos principios que han guiado de forma sistemática la labor de la OMS: «El valor intrínseco de la salud para todas las personas y la importancia de la cooperación internacional para alcanzar mejoras sanitarias». «Ambas van de la mano», resaltó Chan durante una intervención en la que situó a la salud como «la esencia misma de nuestra humanidad común». No hay que olvidar, señaló, que el deseo de tener buena salud forma parte de nuestra naturaleza. Por este motivo, la OMS insta a todas las naciones a «construir un entendimiento común de las amenazas», al tiempo que reclama la «buena voluntad» de las mismas a la hora de buscar y compartir soluciones.
No cae en el olvido el objetivo sobre el que se edificó hace 61 años una institución como la OMS. Ese reto era «la provisión de un mecanismo mediante el cual los países pudiesen trabajar juntos para mejorar la salud».
El verdadero motivo que justifica la actuación de la OMS es intentar mejorar la vida de las personas desamparadas. «Ese es el núcleo moral y ético de trabajar conjuntamente por la salud», apuntó la directora general de la institución, que hizo en su discurso toda una declaración de principios: «A nadie le debería ser negado el acceso a una atención sanitaria que salva vidas por razones injustas, incluidas aquellas de causa económica o social». En su opinión, una sociedad con desequilibrios «no es un mundo seguro».
Chan insistió a lo largo de su alocución en que es más necesario que nunca la «cooperación internacional» en un contexto en que los problemas de salud «están siendo determinados por las mismas fuerzas poderosas, creando amenazas universales».
Advierte, asimismo, del incremento «alarmante» de las enfermedades crónicas -cardiopatías, cáncer y la diabetes- tanto en los países ricos como los pobres. «Los cambios en la forma en que la humanidad habita el planeta han impulsado la aparición de enfermedades nuevas y acelerado su propagación internacional», afirmó.
El progreso y la modernidad no son suficientes para hacer frente a enfermedades mortíferas como el sida, la malaria y la tuberculosis «que hoy todavía no están bajo control». Es cierto, reconoció Margaret Chan, que los avances «se han acelerado», pero no obvia que «se ha dejado atrás a demasiadas personas».
No podía dejar de lado la preocupación por la propagación de la gripe A -«cuando hay demasiadas personas que no pueden acceder a su vacuna»-, como tampoco la inquietud por el mundo en que vivimos «donde las diferencias en niveles de ingresos, en condiciones sanitarias, en el acceso a la atención médica y en los recursos sanitarios son mayores que en cualquier momento de la historia reciente».
En un discurso reivindicativo, en el que expresó el sentimiento de frustración que provoca la «ausencia de justicia» a la hora de compartir los beneficios de los avances médicos, agradeció el Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional porque, según sus palabras, «refuerza nuestro optimismo». «Lo mejor de la naturaleza humana siempre prevalecerá cuando la salud de las personas está en juego», concluyó la directora general de la OMS.
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