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Isinbayeva: «No quiero renunciar nunca al deporte» PDF Imprimir E-Mail

La plusmarquista mundial de salto con pértiga asegura que «es un gran honor para mí formar parte de un elenco de premiados como éste»



FRANCISCO ÁLVAREZ | OVIEDO

Entró en el salón repartiendo sonrisas y saludos en español, entre los focos y los flashes de una treintena de cámaras fotográficas y televisiva. La mujer que atesora tantas plusmarcas mundiales como años tiene (27) ofreció con generosidad su sonrisa a los medios de comunicación durante su rueda de prensa en el hotel de la Reconquista, ocho horas antes de recibir el Premio Príncipe de Asturias de los Deportes. Yelena Gadzhiyevna Isinbáyeva habló de sus inicios dubitativos en el deporte, de sus ritos y motivaciones en la competición y de sus planes vitales para el día en que abandone la pértiga. «El deporte es parte de mi vida y no quiero renunciar a él nunca. Aún no sé cómo, pero cuando me retire de la competición me gustaría mantenerme cerca de este mundo. Quisiera poder aportar algo a las próximas generaciones de deportistas y que mi ejemplo sirva a los jóvenes», señaló la saltadora rusa.

La atleta de Volgogrado, que se expresó en un correcto inglés, mostró su agradecimiento al jurado por haberla elegido y a la población asturiana por la cálida acogida que le tributó desde que anteayer aterrizó en Asturias y protagonizó
su primer baño de masas en el Complejo Deportivo de El Quirinal: «Me ha conmovido vivir todo lo que se ha organizado aquí. Había muchos niños en el acto de Avilés, les brillaban los ojos y eso me hizo muy feliz. No sé cómo describirlo, pero fue una gran celebración».

Pese a que compite en las alturas, a la doble campeona olímpica le provocó cierto vértigo la noticia de que le habían concedido el galardón que la ha traído a Oviedo. «Para mí fue un ‘shock’ recibir la llamada telefónica de Juan Antonio Samaranch, ex presidente del Comité Olímpico Internacional. Sé que él había recibido con anterioridad este premio, al igual que Serguei Bubka y Rafa Nadal, entre otros. Después de esa llamada de Samaranch sentí nervios, porque vi en televisión que era algo grande, muy importante. Es un honor para mí y para este deporte formar parte de un elenco de premiados como éste. Me ilusiona muchísimo».

Respecto a sus ‘compañeros de promoción’ en los galardones de este año, resaltó su interés personal en la obra de Norman Foster, que «es el arquitecto más famoso del mundo».

El aplauso del público

Yelena Isinbayeva recordó sus inicios en el salto con pértiga y su incredulidad cuando su techo estaba en los 4,30 metros y su entrenador le vaticinó que iba a superar los cinco metros. «Nadie esperaba que yo lograse todo lo que he logrado. Lo he conseguido creyendo en ello y trabajando duro», afirmó.

La parte más ingrata de su trabajo, admitió, son los entrenamientos. «Es lo más duro para mí, porque empleo cinco o seis horas diarias, en dos sesiones, y en ellos tengo que exigirme cada vez más. El 1 de noviembre volveré a entrenar
y siempre supone un momento penoso», admitió. Por el contrario, la competición es lo mejor que le da este deporte. «Si llego a ella en buen estado, me emociona el momento previo a saltar. Cuando estoy cansada y no encuentro emociones suficientes pido al público que aplauda. Es bueno, porque a mí me da adrenalina y al público lo hago partícipe de mi reto», afirmó.

Reconoció que su hábito de taparse la cabeza con una toalla o una manta es defensivo: «Cuando espero mi turno para saltar los fotógrafos intentan capturar las emociones en mi cara y eso me molesta un poco, así que me cubro».
 

«No disfruto de una vida normal, pero no me quejo»

Yelena Isinbayeva resumió en un par de frases lo que, en su opinión, el deporte le da y le quita en la actualidad. «Me sacrifico mucho y no disfruto de la vida normal de una mujer, pero nunca me quejo, porque estoy contenta con lo que hago. Seguramente me divertiré cuando me retire», afirmó Valoró también el hecho de que «cuando logro una nueva marca sé que mi familia y mis amigos me siguen por televisión y les supone una alegría. Eso me llena».

La campeonísima rusa definió con la misma síntesis la especialidad que practica. «Es un deporte muy técnico y también, muy popular en mi país, muy femenino y bello. Cuando empezamos a saltar las mujeres era visto como un espectáculo de mucho ‘glamour’», sentenció.
 

 

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