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Príncipe a los artífices de los trasplantes PDF Imprimir E-Mail
 El Premio de Cooperación recae en la Organización Nacional y la Transplantion Society. El jurado primó su trabajo por la erradicación del tráfico de órganos frente a la candidatura favorita, la de los niños soldados M F. ANTUÑA

Es un premio compartido que distingue un mismo fin: la práctica de trasplantes con la ética y el altruismo como aliados y el fomento de la donación de órganos en todo el planeta. El Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional galardona a la Organización Nacional de Trasplantes de España (ONT) y a The Transplantation Society (TTH) y da así un fuerte aldabonazo a favor de la lucha contra el tráfico de órganos.

El jurado presidido por Antonio Garrigues Walker tuvo claras las razones del premio: «La cooperación y contribución de ambas instituciones en la práctica científica y clínica para la realización de trasplantes de órganos en todo el mundo». Y mucho más, la tarea fundamental de coordinación que ha llevado a cabo la ONT y ha convertido a España en líder indiscutible en la materia en todo el planeta, y el papel de guía mundial que ha asumido la TTS para establecer «estándares éticos».
 
Todo lo dicho, supone, al fin y al cabo, cooperación internacional, que así se llama un galardón que no olvida que en el mundo el tráfico ilegal de órganos es una realidad deleznable: «El jurado ha valorado la cooperación internacional de ambas instituciones en el plano ético, para erradicar el tráfico ilegal de órganos en el mundo, un drama que afecta a un número inquietante de seres humanos, con especial incidencia en la infancia en los más países más desfavorecidos», sostuvo el jurado, que el martes colocó como favorita a la Red de Jóvenes Afectados por la Guerra, que finalmente se cayó en la última votación.
 
Esos escasos párrafos que ayer leyó Garrigues Walker ocultan en realidad una historia mucho más larga: los 44 años de trabajo de The Transplantation Society, creada en Nueva York y emigrada después a Canadá, y las dos décadas de la Organización Nacional de Trasplantes de España. La primera es el organismo internacional que agrupa, alía y une a todos los que tienen algo que decir en materia de trasplantes, desde los aspectos médicos a los farmacológicos pasando por los formativos o de investigación; la segunda, hace lo propio en el ámbito español, pero ejerce a la par de líder y ejemplo en el mundo globalizado en el que se asienta.
 
Allá por 1966 nació la TTS y hoy cuenta con 4.500 miembros en todo el mundo que ven cómo su legado va creciendo con el paso de los años. No sólo se trata de definir aspectos puramente clínicos, no se trata sólo de dar a conocer los avances que se producen en el plano de la investigación, la Transplantation Society se ha erigido en la voz que denuncia el turismo de trasplantes, que clama contra las desigualdades en el acceso a los órganos y, por esa razón, entre sus logros está el de impulsar una Alianza Global por el Trasplante que permita que todo aquel que necesite una un órgano pueda tener acceso a él independientemente de cuál sea su lugar de residencia.
 
Aún es un sueño esta propuesta, pero ya son realidades otras muchas que antaño se antojaban complejas. Cuando en los ochenta se creó en España lo que fue la antesala de la Organización, que funciona como hoy lo hace desde 1989, puede que pocos pensaran que llegaría a su posición actual de liderazgo, a ser la pareja de hecho de la TTS para la puesta en marcha de proyectos como la creación de un diccionario global de datos de donación y trasplante que proporcione estándares universales para la recogida de información. En eso están ambas entidades con el apoyo de la Organización Mundial de la Salud.
 
Cooperación, eficacia y solidaridad han sido los principios que han guiado el trabajo de la entidad española, que ha estado bajo la dirección de diez ministros y que ha visto reconocido su trabajo por Europa este mismo año. Una directiva aprobada por la UE ha instado a todos sus estados miembros a trabajar como lo hace España y crear organismos nacionales con idénticas funciones.
 
Ese reconocimiento fue la antesala de un premio que ayer sabía a gloria entre el sinfín de profesionales que ponen su granito de arena para hace realidad un trasplante y también entre los que viven gracias a ellos. A la ministra de Sanidad, Trinidad Jiménez, también le gustó el galardón que es de los profesionales y también de los donantes: «Quiero dar las gracias a todos los españoles que, con su actitud generosa y altruista, consiguen que haya cada día más órganos. Es un estímulo para consolidar nuestro modelo y para el sistema nacional de salud».
 

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