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Premio Príncipe de Asturias de Investigación 2009

Martin Cooper

En conexión constante

Hace menos de cuatro décadas nacía el primer teléfono portátil. Hoy, más de la mitad de la población mundial tiene al menos un móvil


Sara García Antón

Una «comunicación constante». Martin Cooper tenía muy claro lo que buscaba cuando, trabajando para Motorola, ideaba lo que acabaría siendo el primer teléfono móvil de la historia. Lo que quizás no imaginaba era la sed de comunicación que se iba a desatar y que 36 años después de su primera llamada por un teléfono portátil más de la mitad de la población mundial iba a tener, al menos, uno de estos aparatos. Y eso que aún hay mercados emergentes –como el Chino– por explotar en toda su magnitud. En España, desde hace unos años, ya existen más líneas de telefonía móvil que personas.

Aunque los intentos por comunicarse a distancia con cierta eficacia ya se habían dado en la Segunda Guerra Mundial –con el Hadie Talkie de Motorola que permitía a las tropas contactar a través de las ondas de radio–, fue en 1973 cuando nació la telefonía móvil.

Martin Cooper –Premio Príncipe de Asturias a la Investigación Científica y Técnica por este invento compartido con Ray Tomlinson– caminaba por la Sexta Avenida de Nueva York. Iba a una rueda de prensa y antes de entrar al Hilton, decidió hacer una llamada. Cogió su terminal Dyna-Tac, presionó la tecla para conectar el portátil y aquel aparato consiguió conectarse a la red fija instalada a través de la estación base que había en el tope de un edificio. Cooper no se lo pensó dos veces y marcó el número de, probablemente, la persona que menos interés tenía en que alcanzara su meta: su rival, Joen Engel, entonces responsable del departamento de investigación de Bell Labs. Funcionó.

Aún tuvieron que pasar diez años para que el primer aparato saliera a la venta. Y en 1983 se comercializaba el DynaTAC 8000X. Un ‘ladrillo’ al alcance de muy pocos. Pesaba casi un kilogramo, ofrecía menos de media hora de duración de la batería por cada recarga y se vendía nada menos que por 3.995 dólares (unos 2.700 euros actuales). Empezaba una nueva era en las comunicaciones.

Los móviles redujeron su tamaño y su precio. Y aumentaron sus prestaciones. Las ventas se multiplicaron y hoy en día resulta difícil recordar cómo era cuando no teníamos el móvil a mano. Un aparato que ya es mucho más que un teléfono. Desde el terminal se puede, además de llamar, enviar y recibir mensajes, correos electrónicos, acceder a Internet... Sirve de agenda y hasta de miniordenador. Aún no se ha llegado a materializar el sueño de la American Telephone and Telegraph (AT&T) –‘a cada persona se le asigna un número de teléfono al nacer, si no contesta es que ha fallecido’– pero ya hay quien no sabría vivir sin su móvil.

Y la tecnología no descansa. No se detiene ni un instante. La cuarta generación de móviles está a las puertas y ofrecerá al usuario un mayor ancho de banda. Es decir, una mejora que permitirá, entre otras cosas, recibir la señal de televisión en Alta Definición.

 

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