Un recorrido por los premiados
La defensa de lo propio
El premio al Pueblo Ejemplar simboliza, desde que se creó en 1990, la unión vecinal para labrarse un futuro mejor.
S. García
De las montañas de San Esteban de Cuñaba a la localidad de Torazo, siempre con un mismo hilo conductor: la defensa de lo propio, el amor por las tradiciones.
En definitiva, la lucha por la supervivencia entendida desde diversos puntos de vista. Los premios Príncipe de Asturias al Pueblo Ejemplar han recorrido y reconocido el esfuerzo de las pequeñas poblaciones asturianas desde que en 1990 se creara este galardón.
Desde aquel año, diecinueve colectivos han sido distinguidos con este premio. Abrió la lista San Esteban de Cuñaba, en Peñamellera Baja. Y hasta las estribaciones de los Picos de Europa se desplazaba el Príncipe de Asturias para hacer entrega del galardón.
Incluso se convirtió en padrino de uno de sus habitantes, que por aquellas fechas era sólo un bebé, Felipe López Sánchez. Desde entonces, la recepción del premio se ha convertido en una auténtica fiesta. La Asociación de Amigos del Paisaje de Villaviciosa siguió a San Esteban. Después, Soto de Luiña y Novellana, la comunidad vecinal de Grandas de Salime y los pastores de los Picos de Europa recibieron el galardón. Una distinción que premia la defensa de los «nobles valores», del entorno natural y el cuidado del patrimonio histórico, cultural o artístico. También, la realización de obras comunales o manifestaciones de «solidaridad extraordinaria».
Puerto de Vega se hizo con este premio en 1995, un año antes que la comunidad vecinal de Nava. Castropol celebró su galardón en 1997. Xomezana y valle del Huerna tomaron el relevo. La comunidad vecinal y educativa de Ibias se hacía con este premio en 1999.
Y el nuevo milenio comenzaba con Tuña (Tineo) como Pueblo Ejemplar de Asturias. El valle y parroquia de Paredes (Valdés) lo lograba al año siguiente, precediendo en la obtención de este galardón –creado en el décimo aniversario de la Fundación Príncipe de Asturias– a la Hermandad de la Probe y la comunidad vecinal de la Foz de Morcín. Navelgas, Villar de Vildas (Somiedo), Porrúa (Llanes), la comunidad vecinal de Sariego y la sociedad Humanitarios de San Martín y el pueblo de Moreda se unieron a la nómina de colectivos galardonados.
Este año, Torazo (Cabranes) une su nombre a los ya citados. ¿Los motivos? «Su capacidad de iniciativa, generadora de actividades culturales continuadoras de una rica tradición popular, y por su espíritu de comunidad solidaria que los vecinos encarnan y defienden con entusiasmo, altura de miras y sostenida generosidad».
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